Ciudad de México, una jungla con lo bueno, lo malo y lo sorprendente

Estándar

Últimamente intento cerrar la jornada con un juego que inventé para entretenerme de casa al trabajo y del trabajo a casa.

Consiste en identificar algo bueno, bonito o divertido que haya visto durante el día, y también algo malo o triste que haya detectado. Así como algo sorprendente, si se da.

En el DF es fácil cumplir con los tres objetivos cada día, solo hay que estar un tanto atento.

Os doy un ejemplo. El otro día el punto positivo fue cuando conseguí rebatir a una señora que me quería cobrar de más (5 míseros pesos, pero es que si ella era muy suya, pues yo soy muy mío) y al final me dio la razón. Se trataba de unas impresiones, y en la copistería incluso sus empleados me miraron como con admiración. En este país que te den la razón no es tan fácil. Son más de evasivas por no decir ni sí ni no, hablando MUY en general.

El punto negativo, una comida-rueda de prensa en la que nos hicieron esperar dos horas y pico y sin comer. Lo organizaba otro medio que no quiero pensar cómo tratará a sus propios empleados. ¡Ridículo!

Y el punto sorprendente fueron unos obreros que utilizaban un radial -un disco- para cortar el pavimento de la calle. Y no había ningún signo de advertencia ni nada que tapara el aparato.

Vamos, que si te tropezabas se te llevaba media pierna felizmente. Jaja

Pues bueno, les aseguro que esto no es cosa de un día. Más bien la tónica defeña habitual.

Hace poco, por ejemplo, me maravillé con un apartamento por la Juárez que, en su azotea, tiene una auténtica selva montada. Cualquier día me paso, yo creo que ahí se debe respirar mejor que en cualquier otro rincón de la ciudad. ¡Imagínate! Me recordó a ese jardín de un asiático loco que tuvieron que desmontar tiempo ha.

jardinchina

Pero es que ese mismo día vi a uno de esos niños que piden por el metro sin abrir nunca la boca. Este iba descalzo y arrastrándose entre la gente, solo tirando del zapato o del pantalón para reclamar la atención. Y sí, me entristecí mucho aunque ya los haya visto en otras ocasiones.

Salí del metro y vi una pareja de chicos de la manita. Debían tener como 16 años. Y a su lado, la típica amiga a la que no han querido dejar sola y, aunque medio metro atrás, iba con ellos de la mano. Como diciendo, vayan a su bola pero no se olviden de mí. Y me arrancó una sonrisa de nuevo. Tanto por lo chistoso de la situación como por reconocerme en este panda de adolescentes. Y ver que entre México y España hay tantas diferencias como similitudes.

luchaproletariametro

Esta ciudad nunca dejará de noquearme.

Creo que esta es la palabra.

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Acerca de Triple P

Periodista, camarero, viajero y vividor. Soy el típico Triple P, alguien preparado, parado y puteado. Un especie que abunda en España. Tras unos meses dando tumbos por el mundo ahora regreso a la ciudad condal. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Pero yo estoy seguro que nada puede ir a peor. :D

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