La inevitable comparación

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En estos últimos posts ya he escrito un montón sobre sentirte de tu tierra o de tu hogar de acogida. De la dureza de vivir en un país como México. De lo maravilloso que también es. Hay que bajarle dosis al melodrama.

Por ello quería contaros una anécdota que me parece muy significativa.

Cuando vives fuera de tu tierra natal es inevitable comparar tu entorno actual con el de antes. En este caso México vs. España. Pero lo más divertido es cuando se juntan dos emigrante y se ponen a comparar. Ahí sí se lía parda.

Este enero estuvo cuatro días en Granada. Reencontrándome con Clara, su hija Paulita y su hijo Otto. Clara, granaína, y su pareja Marco, alemán, fueron dos de mis grandes amigos en mi aventura neozelandesa del 2012.

Y Paulita, mi Paulita. Mi mejor amiga en la isla aunque con dos años y cacho apenas hablara.

Ellos siguen viviendo en Auckland. Y por eso, este año que tuvimos la ocasión de coincidir en España, no pude dejar pasar la oportunidad de ir a verlos.

Con Clara hablé largo y tendido de muchas cosas. Es bonito reencontrarte con una amiga después de tanto tiempo. Y además poder hablar de sentimientos similares aunque desde latitudes distintas.

Lo que más gracia me hizo es lo diferente que veíamos nuestra tierra ella y yo.

Imagínate, para mí volver a Cataluña, España y Europa general es volver a una civilización más refinada. Al orden, a la limpieza, a las multitudes controladas, a la tranquilidad e, incluso, el excesivo sosiego.

Para ella, con más de seis años en la idílica New Zealand, es casi todo lo contrario. A su hija le parecía que todo estaba sucio (it’s dirty mommy, está sucio…), y a Clara, un poco de lo mismo.

“Los españoles gritan. ¿No te has fijado?”, me preguntó Clara. Y yo pensé que en una cantina cualquiera del DF se superaba el volumen de decibelios de largo.

Y así fuimos viendo las gigantes diferencias de mudarte a un sitio u otro. Cuando ella se quejaba que en España no hay sitios donde cambiar los pañales a tu bebé (una queja del todo lógica, por otra parte), yo pensaba que en México faltan tantos servicios públicos que este sería más bien un mal menor. Ciudad de México, ¿para cuándo papeleras y contenedores?

Eso sí, en lo que más coincidimos fue en la percepción que se tiene de la CRISIS española.

Y es que vengas de donde vengas, cuando ves el grado de consumo que sigue vigente en el país te preguntas. “Dónde está la crisis?”.

 

Un abrazo, familia Gundry.

paulitaotto11

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Acerca de Triple P

Periodista, camarero, viajero y vividor. Soy el típico Triple P, alguien preparado, parado y puteado. Un especie que abunda en España. Tras unos meses dando tumbos por el mundo ahora regreso a la ciudad condal. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Pero yo estoy seguro que nada puede ir a peor. :D

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