La dureza de ser emigrante

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// Después de varios meses, recupero mi marcha atrás hacia la despedida de mi querido blog. Unas últimas reflexiones antes de echar el cierre.

 

O soy muy sensible, o tengo tendencia al drama. O ser emigrante de pleno derecho es increíble, pero también muy duro.

Cuando estuve en Barcelona en enero me di cuenta de que ando alto tocado. Serían las vacaciones. Eso de tener tiempo libre para pensar en uno mismo, huyendo de la vorágine cotidiana que supone vivir en una ciudad de ocho millones de personas.

El momento cúspide fue dando una charla sobre emigrar a México con éxito ante una decena de jóvenes con ganas de buscarse la vida en el extranjero.

La charla fue muy bien. Pero en una de las últimas diapositivas que estaba comentando, donde después de dar cien motivos para huir de España, hablaba de lo difícil que es estar lejos de los tuyos y emigrar. De lo solo que te puedes sentir, de lo mucho que te obligas a crecer en poco tiempo. De los problemas en migración, de las frustraciones y de los miedos a fracasar.

Y ahí me emocioné. En medio de la charla. Giré la cara hacia la pantalla y se me quebró un poco la voz.

Creo que no se me notó mucho. Así me lo dijeron algunos amigos que vinieron a verme y con quien comenté la jugada luego. Yo me reí de la escena con la facilidad con que me río de mi mismo habitualmente. Iba a dar una charla sobre lo maravilloso de emigrar y, sin quererlo, me boicoteo a cinco minutos de cerrar la charla. Tiene guasa.

Pero más allá de la anécdota. Hablando con mis amigos y contando mis dos años en México, me di cuenta de lo mucho que te endurece estar lejos de la casa y en un país como este.

No es solo el periplo personal que es estar lejos de tu tierra. También lo es escribir sobre violencia día sí día también. Ser consciente de la fragilidad de la vida. Sentirte afortunado por el mero hecho vivir relativamente tranquilo en medio de este país que se desangra. Sentirte impotente.

Seguiré animando a todo el mundo que salga de su zona de confort y se lance a vivir en el extranjero. Es una fuente de aprendizaje.

Pero cuando vas creciendo, y ves que la etiqueta de viajero ha transmutado en la de emigrante, no es nada fácil. Nada fácil.

Y con todo, a mí me queda cuerda para rato.

^^

sanjuanchamula11

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Acerca de Triple P

Periodista, camarero, viajero y vividor. Soy el típico Triple P, alguien preparado, parado y puteado. Un especie que abunda en España. Tras unos meses dando tumbos por el mundo ahora regreso a la ciudad condal. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Pero yo estoy seguro que nada puede ir a peor. :D

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