Revivir lo que no viviste: El poder del tiempo y la distancia

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Esta última semana he aprovechado para seleccionar, ordenar y retocar todas las fotos de mi viaje por Nueva Zelanda y el sureste asiático. Un currazo de dos pares de narices, pero muy grato.

Es curioso lo que otorga el tiempo y la distancia. Recuerdo pasear por estos sitios, a veces feliz y otras no tanto, muchas con mi corazón y mi cabeza dividida entre dos sitios, Barcelona y donde fuera que estuviera. Aprendí de mis experiencias y vi cosas maravillosas… conocí gente increíble. Pero también creo que al estar constantemente en marcha, en una dinámica por momentos bastante frenética, no pude reflexionar acerca de lo visitado. No pude saborear el momento.

Hoy me doy cuenta de ello, con esa perspectiva que me dan los seis meses que han pasado desde que volví y el confort de mi hogar en Barcelona, tan lejos de las carreteras neozelandesas, el barullo vietnamita o el bochorno bangkoniano.

Y así poco a poco me he reencontrado con los paisajes y con las situaciones que me regaló el camino.

He paseado de nuevo por eclécticos paisajes neozelandeses, siempre dispuestos a superarte con su belleza perfecta, de postal.

He regresado a Vietnam y su enjambre de colores, gente y olores. Ciudades electrizantes entre vendedores y templos. Pueblos de aires monzónicos y llenos de magia.

He recordado Cambodia y su historia reciente lacerada por el dolor. He caminado entre las majestuosas ruinas de Angkor Wat, vestigio de lo que un día fue la nación.

Y por último me he divertido con la intensa Bangkok, que me agarró con tanta fuerza que por poco no me despego de ella.

Personas, momentos, paisajes y alguna que otra peripecia que estos días han recobrado forma y color. Hoy valoro mucho más todo lo que sentí y viví.

Aunque no siempre sople el viento a favor. Me doy cuenta de lo afortunado que soy.

Podéis ver todas estas fotos y muchas más, en alta calidad, en mi flickr. www.flickr.com/marti_quintana

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Acerca de Triple P

Periodista, camarero, viajero y vividor. Soy el típico Triple P, alguien preparado, parado y puteado. Un especie que abunda en España. Tras unos meses dando tumbos por el mundo ahora regreso a la ciudad condal. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Pero yo estoy seguro que nada puede ir a peor. :D

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