Queenstown: Una postal para el recuerdo y un deporte en cada esquina

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Me separé de Christoph y levanté el pulgar para ser recogido por un ingles ex ravero que rememoró conmigo las fiestas ‘before the ket crew arrived’ (antes que llegara la tribu de la K.), una joven amante del café con un perro que no se bajo de mi falda en todo el viaje y un colgao muy fumao, cuyo nombre no recuerdo, que vivía en una furgo porque ahorraba para ir a hacer kayak a Uganda. Todo un abanico de personajes.

Y llegué a Queenstown. Una pequeña ciudad de unos 15.000 habitantes que parece, sin embargo, mucho mas habitada y dinámica que otras urbes del país. Es tal su goteo de turistas que entran y salen de esta localidad hospedada en un enclave único, que resulta mucho mas ajetreada.

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En Queenstown, con su pintoresco lago que la baña, puedes encontrar de todo. Calma y sosiego en sus costas y algun ligero paseo, vistas increíble, buenos restaurantes y muchisimo deporte de aventura. Ciclismo de montaña, paracaidismo, puenting, rafting o ‘jet boat’ son solo algunos ejemplos. Todo carisimo, también hay que decirlo. Una ciudad pequeña, donde no hay semáforos, hecha por y para el turismo. Pero con encanto.

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Como yo no tengo un duro, me dedique a hacer senderismo. Subí al Queenstown Hill, un paseo ligerito, os dejo con un par de fotos.

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Luego Lee, compañero de piso del chico que me acogió en casa, me llevo a rodear las Remarkables Mountains, donde hice una de mis excursiones mas bestias. Las vistas marcarme me marcaron, la verdad es que es de lo mas espectacular que vi en este pais, pero si mi madre hubiera visto los senderitos de piedritas cuyo resbalon te llevaba quinientos metros para abajo…

Os dejo con una foto desde abajo, es esa montaña imponente, donde se rodaron algunas escenas del Señor de los Anillos. Veis una finita linea gris cerca de la cumbre? Por ahí pase yo.

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Por ultimo también me hice el Ben Lomonds, un paseo de unas seis horas, mucho mas relajado aunque cansado, y con unas vistas 360 grados a la ciudad y las montañas. Que bien!

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Además de esto, salí de paseo un par de veces con Palta, el chileno que me acogio en su casa durante estos días. Un muy buen chaval que lleva un par de años afincado en Queenstown. Como muchos de los que nos encontramos tan lejos de todo, Palta no sabe muy bien que hacer. Quedarse, regresar, viajar hasta agotar recursos… Parece el común denominador de muchos de nosotros. Eso si, el se lo toma todo con buen humor. Bien por el y gracias, amigo!

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Entre otras visitamos Wanaka, Lake Moke y Arrowtown, el pueblito que podéis ver en esta instantanea.

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Aquí os dejo con imagenes del Lake Hawea, que me pareció maravilloso. Y de un sendero en el que fuimos coaccionados por vacas, a nuestra llegada, y ovejas, a nuestra salida.

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Muchos ojos amenazantes… pero logramos salir indemnes.

Oscurecía, y el lago y la luna nos regalaron esta estampa.

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PD: Lo de siempre, los acentos los pongo online, no por teclado, y a veces no lo corrigen todo.

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