Nuevos modelos de familia y una niña muy traviesa

Estándar

SPANISH VERSION

Empiezan las despedidas. Y hoy quería dedicarles el blog a todos mis compañeros de casa de estos últimos dos meses.

Llegué a mi casa de Gundry Street de casualidad. Vi a una chica en el ‘hostel’ donde me hospedaba que buscaba por Internet una habitación y le copié la dirección. Y mi sorpresa fue, que al visitar la casa, me encontré muy a gusto con mis compañeros.

Imagen

He vivido en una casa que es como un pequeño albergue. Con habitaciones de dos, no hay casi lugar para la intimidad. Pero aquí nunca te aburres.

A Paulita, con dos añitos, le gusta divertirse robándote la nariz, jugando a la plastilina, y despertándote de buena mañana, a base de lloros o de arrumacos. Según como le plazca.

farewell

Con los demás compañeros de casa, he compartido muchísimas confidencias, cervezas cuando volvía del trabajo, viajes y barbacoas.

Todos y cada uno tienen su algo especial. Y es que vivir con muchos puede resultar estresante, pero el hecho de estar tan lejos de tu mundo ha hecho que nos comportáramos como una verdadera familia. Y lo bueno ha podido con cualquier cosa mala.

Imagen

Me llevo muy buenos recuerdos de este hogar. Como por ejemplo, el día en que los “hombres de la casa” fuimos de paseo con Paulita por el centro. Mirad… ¡qué planta! Parecemos salidos de un anuncio de apoyando OTROS MODELOS DE FAMILIA. (Mi querida Ana Botella, la de las dos manzanas, ¡estaría que trina!)

Imagen

Gundry Street ha sido eso: Risas, amigos, familia, y algo de serenidad.

Y Clara y Marco. Una ‘granaína’ y un alemán, que son el ‘alma mater’ de esta casita.

Se conocieron hace tres años en Nueva Zelanda. Se enamoraron y tuvieron a Paulita.

Sin ellos saberlo, me han enseñado muchas cosas. Derraman generosidad, y no dudan en echarte un cable o hacerte un favor si lo necesitas.

Además, lo hacen sin esperar nada a cambio. De corazón.

Más allá de estas cualidades, quizás lo que más me gusta es que me han enseñado a vivir de una forma diferente. En mi tierra, no se estilan las parejas que viven con su hija en una casa con 8 personas más.

Quizás ellos tampoco se hubiesen planteado nunca vivir así. Pero aquí están. Demostrando que este tipo de convivencia puede ser de lo más enriquecedora y humana.

Para ser feliz, no hace falta tener tu propia casa, con piscina, dos coches, un perro y un buen televisor de plasma.

Imagen

Quería despedirme de Paulita con esta foto. En la que se prueba nuestra gran amistad… y la afición que tiene en tocarme los ‘pearcings’…

¡Paulita va a ser toda una punk!

ImagenImagen

ENGLISH VERSION

New family models and a really naughty girl

It’s time for farewells. And I wanted to dedicate my blog to my flatmates of my last two months.

I was lucky to discover my house in Gundry Street. I saw a girl in the hostel where I was staying that was looking for a room by the Internet and I copy the address. My surprise was, when I visit the house was that I got really on well with my new flatmates.

I’ve lived in a house that’s like a little hostel. With a sharing room, there’s almost no space for privacy. On the other hand, you never get bored.

Paulita, with two years of age, loves to have fun ’stealing’ your nose, playing with play-dough and waking you up really early in the morning. With kisses or with tears, it depends on the day.

With the rest of my flatmates I’ve shared many confidences, beers going back from work, trips and barbecues.

Each one of them has something special. Living with so many people can be stressing, but the fact of being so far away from your world has made us to behave like a true family. And the good things have been bigger than the bad things.

I’ll keep many good memories of this place. For example, the day that “the men of the house” went for a walk with Paulita to the city centre. We look gorgeous! As if we’ve just appeared in advertisement for a “Other Family Models”. (My dear Ana Botella, the one of the ‘two apples, would love that)

Gundry Street has been this: Laughs, friends, family and some serenity.

And Clara and Marco. One girl from Granada (Spain) and one guy from Germany, the ‘alma mater’ of the house.

They met three years ago in New Zealand. Fell in love and had a baby.

Without knowing it, they’ve taught me many things. They spill generosity, and give you a hand or makes you a favor if you need it.

And they expect nothing in return. Good heart.

Apart from these qualities, maybe the thing I like the most is that they’ve shown me that you can live your life in a different way. Where I come from, couples that share they home with other people and their own kids are not the common ones.

Maybe they never planned to live this way. But here they are, proving that this type of conviviality can make you a better person.

For being happy, you don’t need to have your own house, a swimming pool, two cars, a dog and a good TV of plasma.

Finally, I wanted to say goodbye to Paulita with this picture. You can see our enormous friendship… and how she like to touch my ‘pearcings’… aughh.

¡Paulita is gonna be a real punk!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s